Libertad condicional

Vamos a hacer un experimento. Digamos que metes cuatro ratas en una jaula, les sacas el sueño, comida saludable y espacio privado por dos semanas. Cual sería es el resultado final? Lo más probable es que vas a terminar con un par de ratas muertas o que perdieron totalmente la cordura.

Porque estoy hablando de ratas? Porque nosotros somos las ratas en la vida real. Al enterarnos que íbamos a tener la posibilidad acelerar a Viadedo en Irlanda lo primero que hicimos con el equipo fue festejar. Lo segundo? Buscar departamento. Teníamos un mes para encontrar algún lugar, sea el que sea, donde el equipo pueda dormir y comer (esos eran nuestros únicos criterios). La gente de la aceleradora nos facilita el dinero de la estadía, pero dependía de nosotros encontrar la vivienda. Así que me puse como meta encontrar un lugar desde Paraguay para llegar a Cork y poder vivir desde el día 1 como personas normales. Fallé…

No llegue a contar los emails que envié (probablemente más de 40), pero todos los departamentos que encontraba me decían la misma cosa: alquiler mínimo por un año. Un año! No importaba nada de lo que decía, no tenía forma de negociar. “Podemos pagar los 3 meses de una”, “Te doy un extra”, “ESTOY DESESPERADO”, algunos de mis súper argumentos. Así que llegamos a Cork sin departamento y decidimos quedarnos en el hostal más barato de la ciudad hasta conseguir algo. Bienvenidos a casa, bienvenidos a la cárcel.

(Cárcel #1, primer día en el hostal)

(Cárcel #2, última noche antes de mudarnos)

La cárcel es el seudónimo que le dimos a nuestra pieza. Para ser específicos, tuvimos dos cárceles (ver fotos), una de 6 camas y una de 4, más chica todavía. Por suerte desde el primer día pasamos 12 horas al día en la oficina de Carma (que es increíble), pero a la noche teníamos que volver a la realidad. Más que nada la falta de espacio te empieza a afectar. El piso estaba normalmente lleno de valijas y ropa, así que nuestra cama era nuestro pequeño espacio privado. La comida era el segundo factor de estrés. La primera semana vivimos a base de cheeseburgers y pizza, hasta que nos enteramos que el hostal tenía una cocina compartida (como la mayoría de todos los hostales del mundo). De ahí en más ya nos cocinamos la cena por lo menos, lo cual nos ayudó a ahorrar bastantes gastos innecesarios.

(Arrinconado en una esquina, algunos dirían como una rata…)

(Cocinando en el hostal! Habían dos tenedores nomas así que nos turnábamos o usábamos cucharitas, casi lo mismo…)

A parte de todo esto ronco como un león y es imposible despertarme (ver video), así que podemos sumar falta de sueño a nuestro caldo de estrés. Aun con todo esto nunca llegamos a discutir o pelearnos, sabemos que esta oportunidad es única y estábamos dispuestos a vivir de por vida en la cárcel si es que hacía falta.

Con esa actitud positiva seguí llamando todos los días a probar cada departamento que salía al mercado escuchando siempre la misma respuesta: NO. Hasta que el destino me hizo llamarle a Jim, nuestro salvador. Jim alquilaba una casa pequeña con cuatro piezas y fue el único que me dejo ir a ver el lugar para hablar con el. Le comente nuestra situación y me dijo que normalmente pedía un alquiler mínimo de un año. No sé si fue mi cara de desesperación o el extra que le dimos, pero Jim decidió confiar en nosotros, 4 paraguayos en Irlanda. Gracias a eso ahora nos podemos estresar por lo que importa realmente, nuestro trabajo. Lo mismo aprendimos varias cosas en estas dos semanas, pero lo más importante es la paciencia, la perseverancia y la importancia de tener siempre a mano tapones para los oídos…

(El equipo y nuestro salvador, Jim, en la nueva casa)

(Nuestra casa por las próximas semanas… Home sweet home!)